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terça-feira, 7 de dezembro de 2010

Iraque o país com mais desaparecidos no mundo

Siempre la madre o el padre de alguien, siempre el hijo de alguien: las personas desaparecidas de Iraq

Por: Dirk Adriaensens
Tribunal BRussells
Traducido por Paloma Valverde

Desapariciones forzosas y personas en paradero desconocido

Una desaparición forzosa (o bajo el auspicio de la ley) está definida en el artículo 2 de la Convención sobre la protección de personas frente a las desapariciones auspiciadas por ley, adoptada por la Asamblea General de Naciones Unidas el 20 de diciembre de 2006, al igual que el arresto, la detención, el secuestro o cualquier otra forma de privación de libertad llevada a cabo por miembros del Estado o por personas o grupos que actúan bajo la autorización, el apoyo o el consentimiento del Estado tras lo cual se produce la negativa a reconocer esta privación de libertad o a ocultar el destino o el paradero de la persona desaparecida, lo que la sitúa fuera de la protección de la ley. A menudo, las desapariciones forzosas suponen el asesinato; en tales casos, la víctima primero es secuestrada, después detenida ilegalmente y, con frecuencia, torturada; después es asesinada y el cuerpo se oculta. Típicamente, suele ser un asesinato secreto; se intentará que el cuerpo no se descubra de forma que parezca que la persona se ha desvanecido. Quien ha cometido el asesinado tiene presunción de inocencia, puesto que al no existir cuerpo no se puede demostrar que la víctima en realidad haya fallecido [1].El artículo 1 de la Convención señala además que “[…] no existe ningún tipo de circunstancias especiales, ya se trate de un estado de guerra o de amenaza de guerra, inestabilidad política interna o cualquier otro tipo de situación pública extraordinaria, que pueda invocarse como justificación para la desaparición forzosa” [2]. Ni Iraq ni Estados Unidos han ratificado esta convención [3]. Estados Unidos se ha negado a firmarla al aducir: “no cumple nuestras expectativas”, sin dar ninguna explicación [4]. Nuevamente, Estados Unidos se ha colocado por voluntad propia fuera de la legalidad internacional humanitaria.

Según el Estatuto de Roma de la Corte Penal Internacional, que entró en vigor el 1 de julio de 2001, cuando la desaparición forzosa se lleva a cabo como parte de un ataque generalizado o sistemático dirigido contra cualquier población civil, se califica de crimen contra la humanidad y, por lo tanto, no está sujeta a las limitaciones del Estatuto [5].

El 3 de agosto de 2010, a instancias del Consejo de Derechos Humanos, el Comité asesor del Consejo de Derechos Humanos se hizo cargo de los casos de personas desaparecidas. En su informe final, el grupo dio la definición de personas desaparecidas como: “Aquellas cuyas familias no tienen noticias de ellas y aquellas de las que se informa como desaparecidas, basándose en informaciones fiables; personas que han desaparecido como resultado de un conflicto armado, sea internacional o no. Los Estados, según la Ley Internacional Humanitaria como la Ley de Derechos Humanos, están obligados a tomar medidas para evitar que las personas desaparezcan [6].

Ocupación, leyes de amnistía y reparaciones de guerra Durante las consiguientes discusiones sobre el asunto, los expertos pusieron de relieve cuestiones de importancia. Miguel D’Escoto Brockmann, relator del Comité Asesor y Curtis Doebbler, letrado especialista internacional en Derechos Humanos, afirmaron que lamentaban la decisión de limitar la definición de personas desaparecidas a los conflictos armados y llamaron la atención sobre las graves omisiones en el texto, incluso dentro de los límites de un conflicto armado. El hecho es que hoy, en un momento de ocupación de Iraq y Afganistán, se producen muchas desapariciones, y cada día más en Honduras.

La amnistía fue también un asunto resbaladizo y se arguyó que las leyes de amnistía tienen que prohibirse para quienes hayan violado los Derechos Humanos. Es más, existe el legítimo derecho de reparación y también las familias tienen derecho a cualquier información sobre sus familiares desaparecidos, afirmó D’Escoto.

Sea cual sea la definición que se decida para las “personas desaparecidas” o para las “desapariciones forzosas”, el problema en Iraq se puede considerar, desde cualquier punto de vista, como dramático e incluso apocalíptico. Desde que en 2007 Estados Unidos afirmó que aún estaban implicados en un “conflicto armado internacional” [7] las personas desaparecidas y los desparecidos forzosos después de la invasión de 2003 son, sin paliativos, responsabilidad de aquellos que iniciaron la guerra y de hecho siguen ocupando el país: Estados Unidos, Reino Unido y sus aliados y, por extensión, su impuesto gobierno marioneta. Todos ellos tienen la absoluta responsabilidad de los desaparecidos, de los asesinatos extrajudiciales y de la impunidad que ellos mismos han creado. Sus milicias y escuadrones de la muerte han torturado, asesinado brutalmente, enterrado en secreto y lanzado miles de cuerpos a las calles y a los ríos, muchos de ellos sin posibilidad de ser identificados.

Más de un millón de desaparecidos en Iraq

Las estimaciones más burdas calculan que en Iraq han desaparecido un millón de personas. Según los datos de Naciones Unidas, Iraq es el país con mayor número de desaparecidos en el mundo. Las desapariciones en Iraq se han producido en distintos períodos de su historia, empezando por la guerra Irán-Iraq en 1980 y hoy se siguen produciendo de forma cotidiana. En este momento, los implicados más relevantes en las desapariciones son el ejército iraquí, la policía, milicias varias, Al-Qaera y el ejército estadounidense [8]. Paul-Henri Arni, director de la delegación regional de la Cruz Roja en Belgrado, afirmó que Iraq tras tres conflictos —una guerra con Irán en la década de 1980, la primera guerra del Golfo en 1991 y la invasión estadounidense de 2003— probablemente tenía el mayor número de desaparecidos en el mundo [9].

Las famosas prisiones secretas de Iraq

La política de ambigüedad mantenida por las fuerzas de ocupación estadounidenses y el creciente fenómeno de las prisiones secretas estadounidenses en Iraq, que incluso las organizaciones internacionales no han sido capaces de localizar, añadido al gran número de prisiones secretas en Iraq —que un diputado del actual parlamento iraquí estimó que superaba el numero de 420— ha llevado a un enorme número de casos, de los que se ha informado o no, de desapariciones forzosas, tal y como han indicado al Alto Comisionado de Derechos Humanos de Naciones Unidas una serie de ONG durante el Control Anual sobre la situación de los Derechos Humanos de Naciones Unidas, en noviembre de 2010[10].

Cientos de miles de iraquíes han sido objeto de abusos y torturas en las cárceles y en los centros de detención [11]

. Decenas de miles de iraquíes han desaparecido durante los peores días de la guerra sucia, entre 2005 y 2007. Algunos fueron vistos mientras milicias uniformadas los secuestraban y apilaban en camiones; otros sencillamente parecieron haberse desvanecido. Wijdan Mikhail, ministro iraquí de Derechos Humanos, afirmó que sólo en 2005 y 2006 su Ministerio recibió más de 9.000 quejas de iraquíes que afirmaban que un familiar había desaparecido. Los grupos de Derechos Humanos sitúan el número total en una cifra mucho más alta. El destino de muchos de los iraquíes desaparecidos sigue siendo desconocido. Muchos están languideciendo en una de las famosas cárceles secretas iraquíes [12]. En septiembre de 2010, Amnistía Internacional publicó un informe titulado “New Order, Same Abuses” [“Un orden nuevo, los mismos abusos”] en el que menciona que “varios detenidos habían muerto estando bajo custodia iraquí debido a la tortura o a los abusos perpetrados por los interrogadores iraquíes y por los guardias de la prisión”. El informe dice también que “decenas de miles de iraquíes están encarcelados sin cargos y que los guardias no quieren confirmar el paradero de las personas desaparecidas a sus familiares, lo que para las familias que han perdido a uno de sus miembros ha supuesto uno de los aspectos más devastadores de la ocupación de Estados Unidos” [13].

Decenas de miles de iraquíes buscan a sus desaparecidos.

Desde la guerra de Iraq en 2003, decenas de miles de personas han buscado a sus familiares desaparecidos. Entre junio de 2006 y junio de 2007 el Instituto Anatómico Forense de Bagdad recibió alrededor de 20.000 cadáveres, menos de la mitad de los cuales se habían identificado, según datos de Cruz Roja. Los cuerpos no reclamados fueron enterrados en los diversos cementerios alrededor de la ciudad [14].

Además, el Instituto Anatómico Forense de Bagdad informó que desde 2003 había estado recibiendo un promedio de 800 cadáveres al mes y que se veía incapaz de identificar a una significativa proporción de ellos [15].

El 29 de agosto de 2007, el Comité Internacional de la Cruz Roja manifestó que “No saber el paradero de un miembro de la familia desaparecido como resultado de la guerra y la violencia durante la ocupación es una dura realidad para miles de iraquíes. Madres, padres, mujeres, maridos, hijas, hijos y toda la familia están desesperados por saber el paradero o el final de sus seres queridos. Las personas desaparecidas podrían haber sido capturadas, secuestradas o quizás asesinadas y enterradas en fosas comunes o pueden estar en un hospital en una situación crítica o permanecer en un lugar de detención secreto. En el fragor de los conflictos, los miembros de la familia pueden verse separados mientras huyen de las zonas de combate buscando un lugar seguro. A veces nunca vuelven a reunirse. Es responsabilidad de las autoridades asegurar el esclarecimiento del destino de estas personas desaparecidas [16].

Cadáveres sin reclamar por temor a las represalias

El informe bimensual de la Comisión de Derechos Humanos de Naciones Unidas del 16 de enero de 2007 decía: “La situación es especialmente grave en Bagdad donde los cuerpos no identificados de las personas asesinados mediante ejecución se hallan a diario en gran número. Con frecuencia, las familias de las víctimas son remisas a reclamar los cadáveres en los seis Institutos anatómico forenses del país por temor a las represalias. Las familias de los asesinados necesitan obtener un permiso de la comisaría que deben presentar en el Instituto, pero muchos de ellos están demasiado atemorizados y creen que los policías podrían ser responsables de las desapariciones y los asesinatos […] El Instituto Anatómico Forense de Bagdad informó del transporte semanal a los cementerios de Najaf y Kerbala de unos 200 cadáveres no identificados, cuyos familiares no los reclamaron por temor a las represalias. Además, hay informes de cuerpos que han sido enterrados en fosas comunes y no han sido registrados en las morgues” [17] y [18].

“La inexorable violencia sectaria en Bagdad persigue a las víctimas incluso en las morgues”, era el titular del New York Times del 30 de julio de 2006. Las morgues se han convertido en una fuente de peligros, al menos para los árabes suníes. Las milicias chiíes han estado acampadas especialmente ante la morgue central de Bagdad y las autoridades han recibido docenas de informaciones sobre secuestros y asesinatos de árabes sunníes producidos allí [19]. Ni siquiera ir a visitar a un familiar al hospital es seguro [20].

2003-2010: ¿Medio millón de iraquíes desaparecidos?

Las fuerzas ocupantes y las autoridades iraquíes tratan el problema de los desaparecidos y de las personas en paradero desconocido en Iraq con secretismo. Las cifras dadas por Estados Unidos y el gobierno iraquí son a la baja y no tienen la menor fiabilidad.

Según el gobierno iraquí, miles de iraquíes están registrados como personas desaparecidas desde el inicio de la ocupación hace siete años, a pesar de que reconocen que esas cifras sean sólo una pequeña fracción del número real. Se cree que la mayoría de los que han desaparecido están muertos, pero incluso aquellos cuyos cuerpos han sido encontrados no siempre se han identificado enseguida; el 25 de mayo de 2009, el Dr. Munjid Salah al-Deen, el director de la morgue central de Bagdad, declaró al New York Times que su equipo trabajaba para identificar 28.000 cuerpos recibidos sólo de 2006 a 2008 [21].

El informe de 20 de marzo de 2008 de la Media Luna Roja iraquí afirmaba que nada más iniciarse la guerra contra Iraq se habían registrado 70.000 casos de personas desaparecidas en el país [22]. Ni siquiera la Cruz Roja Internacional es inmune a la anarquía que asola Iraq: el 17 de diciembre de 2006, 30 de sus trabajadores fueron secuestrados de sus oficinas de Bagdad, 13 de los cuales siguen aún en paradero desconocido [23].

Según el informe de junio de 2008 de la Cruz Roja Internacional, más del 82 por ciento de las personas desplazadas son mujeres y niños menores de 12 años. Los estudios del Alto Comisionado para los Refugiados de Naciones Unidas (ACNUR) realizados en 2009 afirman que el 20 por ciento de los desplazados y el 5 por ciento de los refugiados retornados denunciaron casos de niños desaparecidos [25]. Este hecho puede atribuirse a la violencia general, lo que incluye secuestros y posibles reclutamientos forzosos, entre otras cosas.

En noviembre de 2009, la población total desplazada se calculó en 2,7 millones o 467.517 familias [27]. Si el 20 por ciento de esas familias informan de niños desaparecidos, un simple cálculo indica que han desaparecido más de 93.500 niños miembros de las familias desplazadas en el interior. Es más, muchas comunidades informan de miembros de las familias desaparecidos (el 30 por ciento de familias desplazadas en el interior, el 30 por ciento de familias desplazadas retornadas y el 27 por ciento de refugiados retornados) lo que indica que desaparecieron por raptos, secuestros y detenciones y que no saben lo que les ocurrió a sus familiares [28]. No obstante, un cálculo aproximado podría dar la cifra de 260.000 personas desaparecidas, la mayoría desapariciones forzosas, entre la población refugiada y los desplazados internos tras la operación Conmoción y pavor. El informe de ACNUR de 2009 menciona que la mayoría de los refugiados retornados habría huido por la violencia generalizada (el 51 por ciento), por amenazas o ataques (el 39 por ciento) y por las operaciones militares (el 3 por ciento). Uno de cada cinco iraquíes es refugiado o desplazado interno [29]. Si se extrapolan las cifras de ACNUR al 80 por ciento restante de la población, el número total de personas desaparecidas desde la operación Conmoción y pavor podría ser más de medio millón.

El Dr. Muthana Hariz Al-Dari, presidente de la Asociación de Ulemas Musulmanes en Iraq, mencionó hace unos meses en una entrevista realizada a Al-Jazeera que desde 2003 alrededor de 800.000 iraquíes están desaparecidos. Afirmó que la Asociación de Ulemas ha documentado meticulosamente las personas desaparecidas desde 2003 y que podría justificar esta cifra con nombres y hechos.

La guerra sucia para subyugar al pueblo iraquí La orgía de asesinatos en Iraq es parte de la estrategia de la guerra sucia de Estados Unidos, descrita por Seymour Hersh el 15 de diciembre de 2003 en el New York Times: “Un asesor estadounidense afirmó que ‘la única forma que tenemos de ganar es utilizar métodos no convencionales. Vamos a tener que jugar su juego. La guerrilla contra la guerrilla. El terrorismo contra el terrorismo. Tenemos que aterrorizar a los iraquíes hasta la sumisión […] la operación propuesta —denominada por uno de los asesores del Pentágono ‘caza preventiva humana’—tiene el potencial de convertirla en otro programa Fénix (de Vietnam) […] Necesitamos de todo punto una respuesta no convencional pero va a ser un caos’.” [30]. Caos… desde luego. Y la prensa occidental no va a informar de ello.

Craig Murray, ex embajador británico en Uzbekistán, escribió en octubre de 2006: “[…] La prueba de que Estados Unidos contribuyó directamente a la creación de la actual guerra civil en Iraq mediante su estrategia de seguridad secretista es indiscutible. Históricamente, desde luego, esto no tiene nada de novedoso. Divide y vencerás es una estrategia de los poderes coloniales que ha sobrevivido a la prueba del tiempo. En realidad, ya se utilizó en la ocupación británica de Iraq hace ahora unos 85 años” [31].

“Cuando las organizaciones de la Shía apoyadas y financiadas por Estados Unidos asesinan a un sunní no es la Shía la que mata a un sunní; no es la violencia sectaria: es Estados Unidos quien asesina a un sunní. Cuando una milicia Sunní, apoyada y entrenada por Estados Unidos, asesina a un chií, no es un sunní el que mata a un chií, no es la violencia sectaria, es Estados Unidos quien asesina a un chií. Cuando una milicia de seguridad kurda, armada por Israel y apoyada por Estados Unidos, asesina a un árabe, no es un kurdo el que mata a un árabe, no son asesinatos basados en el odio racial, es Estados Unidos e Israel quienes matan árabes. Cuando grupos musulmanes armados por Israel, apoyados y financiados por Estados Unidos, asesinan a un cristiano o grupos de cristianos asesinan a musulmanes no son los musulmanes quienes matan a los cristianos o viceversa, no es la violencia sectaría, es Estados Unidos e Israel quienes asesinan a musulmanes y cristianos […] y cuando el gobierno marioneta shií, apoyado y financiado por Estados Unidos, tortura y asesina a sunníes disidentes, no es la violencia sectaria, es Estados Unidos que apoya el terrorismo de Estado”, escribió Jonathan Azaziah [32]. Esta afirmación es cierta. Estados Unidos y Reino Unido organizaron la caza preventiva humana e Israel y las fuerzas aliadas iraquíes la utilizaron para violar, recluir, torturar y asesinar a millones de iraquíes. Millones de iraquíes fueron expulsados de sus casas, se convirtieron en desplazados internos y salieron al exilio. Estados Unidos, Reino Unido e Israel no son los únicos que llevan a cabo esta política de limpieza étnica. Hay también pruebas de la implicación iraní y su cooperación con las fuerzas ocupantes en actividades de los escuadrones de la muerte en Iraq.

Los datos de la morgue: prohibidos

Iraq afirma que no tiene una base de datos centralizada para intentar relacionar los cadáveres enterrados en fosas comunes en los últimos años con la lista de nombres de personas desaparecidas. Tampoco hay registros de las víctimas de la violencia sectaria que han sido enterrados en lugares sin identificar. ¿De verdad Iraq no posee una base de datos centralizada para los cadáveres no identificados o se trata del gobierno iraquí corrupto que no desea aportar los datos reales porque están implicados hasta el cuello en los llamados asesinatos sectarios?

El 7 de septiembre de 2006, The Washington Post informó de que desde el inicio de la guerra contra Iraq, el asunto de las bajas de civiles había sido un tema caliente en el ámbito político. Muy poco después de la invasión, Estados Unidos y los dirigentes iraquíes prohibieron a los responsables médicos de Bagdad dar las cifras de la morgue [33].

A IPS se le negó el acceso a la morgue central de Bagdad, y se le dijo a la agencia “que los periodistas tenían prohibido dar información sobre las condiciones en el interior”, escribieron Brian Conley e Isam Rashid el 7 de junio de 2006. “Faik Bakr, el último director de la morgue, recibió amenazas de muerte porque declaró que en los meses anteriores hubo más de 7.000 iraquíes asesinados a manos de los escuadrones de la muerte”, afirmó un empleado a IPS. “La mayoría de los muertos llegan con las manos atadas a la espalda” [34].

El 6 de octubre de 2006, Global Security afirmó que “las estadísticas parciales dadas a conocer por el Ministerio del Interior indican que desde agosto a septiembre se ha producido hasta un 42 por ciento de incremento en la tasa de mortalidad de los civiles. Según el ministro, en septiembre murieron 1.089 civiles frente a los 769 que murieron en agosto y los 1.065 en julio. El número aparentemente no incluye los cuerpos sin identificar que pasaron por la morgue de Bagdad en un mes determinado. La morgue ha recibido órdenes de no dar más datos [35]. en ese período Las cifras de la morgue de Bagdad, tal y como informaron los noticiarios como ABC News, fueron mayores que el número oficial de muertos: en junio, 1.595 cuerpos; en julio 1.855 y en agosto 1.535.

El gobierno iraquí dio instrucciones a todos los responsables de seguridad y de sanidad para que no se filtrara a los medios de comunicación el número de muertos. A diario y por todo Bagdad se encontraban docenas de cadáveres, “[…] no estamos autorizados a dar las cifras pero le puedo asegurar que aún seguimos recibiendo cadáveres a diario; los hombres no llevan identificación encima”, afirmó, el 19 de febrero de 2008, un médico de la morgue a IPS [37]. En el momento álgido de los asesinatos entre 50 y 180 cadáveres diarios eran arrojados en las calles de Bagdad y muchos llevaban signos de tortura, como perforaciones o quemaduras de cigarrillos [38].

La presión política para rebajar las cifras El 10 de agosto de 1006, Reuters mencionó que los ministros iraquíes de Sanidad, Interior y Defensa daban, de manera sistemática, cifras más bajas que las que emitía la morgue [39].

El 19 de marzo de 2008, The Guardian informó de que “[…] no hay ausencia de datos, sino que estos varían enormemente. Inicialmente, el ministro de Sanidad intentó mantener una estadística basada en los datos de la morgue pero después dejó de dar cifras por las presiones del gobierno impuesto por Estados Unidos en la Zona Verde. El director de la morgue de Bagdad, ya bajo estrés debido al incremento del horror al que se enfrentaba en su trabajo diario, fue amenazado de muerte porque las estadísticas que publicaba los dejaban en mal lugar. Las familias de los difuntos querían que dijese la verdad pero como otros profesionales se dio cuenta de que tenía que huir de Iraq. El Dr. Salih Mahdi Motlab al-Hasanawi, el ministro de Sanidad nombrado tras la prohibición de dar cifras oficiales de la morgue, dijo que las estadísticas estaban motivadas por la controversia de las cifras de bajas de civiles [40].

Un portavoz del Ministerio de Sanidad afirmó que el ministro había requerido a los responsables sanitarios en Bagdad para que no recibieran ningún cuerpo sin identificar y que éstos únicamente podían recibirse en las morgues [41].Un alto cargo internacional en Bagdad afirmó que responsables del Ministerio de Sanidad habían citado una tasa de mortalidad mucho mayor antes de que la tuvieran que reducir en respuesta a lo que definió como presión política. No obstante, el 7 de septiembre de 2006 el ministro de Sanidad confirmó que estaba previsto construir dos nuevas morgues filiales en Bagdad con dotación médica y unidades de refrigeración para aumentar la capacidad a 250 cadáveres diarios. Los planes de expansión de la morgue demuestran de manera dramática el aumento de la violencia en Bagdad desde la invasión de Estados Unidos.

En 2002, antes de la entrada de las fuerzas estadounidenses en Iraq, la morgue de Bagdad recibía, según sus responsables, una medida de 15 personas al mes víctimas de disparos. La mayoría de los cuerpos que recoge la morgue de Bagdad no están identificados y permanecen así durante largos períodos de tiempo a la espera de poder ser identificados [42].

Los profesionales de los medios advertidos de no escribir sobre los crímenes de la ocupación

La falta de voluntad de solucionar la desaparición de personas y los cadáveres sin identificar corre paralela a la falta de interés en contabilizar con rigor los muertos. Muchos expertos han dicho que el recuento de los muertos civiles es incompleto. Richard Brennan, que ha realizado las investigaciones sobre mortalidad en Congo y Kosovo, afirmó que los datos de mortalidad en Iraq están “tremendamente por debajo de la realidad” porque muchas muertes se producen en zonas de guerra sobre las que no se informa. Las cifras de Iraq Body Count son aún más incompletas ya que muchos de los asesinatos han ocurrido en zonas de las que los periodistas no tenían siquiera conocimiento o que eran inaccesibles [43]. Medialens mencionó que una investigación sobre los muertos en Guatemala desde 1960 a 1996 concluyó que el número de muertes de las que la prensa informaba decrecía a medida que la violencia aumentaba, lo que coincidía con el asesinato de periodistas [44].Los profesionales de los medios en Iraq han sido amenazados, secuestrados y 355 —de los cuales 325 eran iraquíes— fueron asesinados, según la relación publicada por el Tribunal BRusells: una relación que sobrepasa la tasa media de muertos en cualquier otra zona de guerra en la historia [45]. A los periodistas occidentales empotrados se les permitió informar desde la seguridad de la Zona Verde y a menudo repetían la voz de su amo (Centcoom). ¿Cómo es posible que toda la verdad sobre el número de muertos iraquíes y la limpieza étnica salga a la luz en tales condiciones adversas?

Probablemente muchas muertes producidas en las zonas periféricas a Bagdad nunca aparezcan en los registros oficiales, según afirmó el 15 de agosto de 2006 Anthony H. Cordesman, un analista militar del Centro para la Estrategia y los Estudios Internacionales, un grupo de investigación de Washington. Esto ayuda a comprender por qué las muertes en Bagdad suponen un gran porcentaje del número total, según un informe de 2006 [46].

Informaciones sobre cadáveres no identificados

El 6 de febrero de 2009, Dahr Jamail, uno de los pocos periodistas no empotrados, informaba de que en la zona bagdadí de al-Adhamiya, que antes era un parque, se había convertido en un cementerio con más de 5.500 tumbas. El primer cuerpo fue enterrado el 21 de mayo de 2006. “De la mayoría de los cadáveres enterrados aquí la prensa nunca ha informado”, declaró a Jamail Abú Ayad Nasir Walid, de 45 años y director del cementerio. “La mayor parte de los muertos nunca los registró nadie”, dice Ali, un enterrador, “porque nosotros no comprobamos los certificados de defunción; sólo intentamos enterrar los cuerpos lo más rápidamente posible. Yo anoto los nombres en mi agenda pero nadie del gobierno ha venido jamás a preguntar cuánta gente hay enterrada aquí. Tampoco parecen interesados ni la prensa ni el Ministerio de Sanidad” [47].

Estos enterramientos —y hay muchos— ponen de manifiesto las dudas sobre el número ‘oficial’ de desaparecidos forzosos y de personas con paradero desconocido en Iraq.

Ya el 17 de agosto de 2005 —medio año antes de los atentados de la mezquita de Samarra— Robert Fisk informó de que se calculaba que la morgue de Bagdad había recibido sólo en julio unos 1.100 cadáveres, la mayoría de ellos ejecutados, con las vísceras arrancadas, acuchillados, apaleados y torturados hasta la muerte. El número es secreto, escribió, pero estas cifras implican un aumento del 85 por ciento si las comparamos con las cifras para el mismo mes antes de la invasión liderada por Estados Unidos. Las últimas cifras muestran una tendencia al aumento: en 2004 y 2003, las cifras de julio fueron de 800 y 700 respectivamente. En comparación con períodos equivalentes para 1997, 1998 y 1999, las cifras no alcanzaron los 200. “Llevaron tantos cuerpos a la morgue que había que apilarlos. Los cuerpos sin identificar se entierran pasados varios días por falta de espacio, pero la municipalidad está tan saturada por el número de asesinatos que ya no pueden dar el servicio de coches ni de personal para trasladar los restos mortales a los cementerios [48] [49].

El informe del Comité Internacional de la Cruz Roja del 17 de abril de 2006 calculó que unos 100 civiles morían asesinados a diario, de los que la mitad siguen sin identificar o sin ser reclamados. Así, se han enterrado miles de cuerpos sin identificar en los cementerios de Iraq. Cada tres o cuatro días se enviaban cuerpos a enterrar simplemente para hacer sitio para los cadáveres entrantes en el día, lo que hacía que la identificación fuera inviable en ese lapso de tiempo [50]. Entre tanto, decenas de miles de personas estaban bajo custodia de las autoridades iraquíes y de la fuerza multinacional en Iraq. Al mismo tiempo, decenas de miles de familias seguían sin noticias de sus familiares que habían desaparecido durante los conflictos recientes y pasados [51]. Hoy existe un nuevo trabajo en Bagdad. Por un dinero, algunas personas rebuscan en los vertederos y en las márgenes de los ríos. ¿Cómo puede vivir la gente con tal grado de violencia y no estar permanentemente aterrorizado? [52].

Las cifras de la morgue de Bagdad Como en 2006

la violencia seguía en aumento en la capital iraquí, la tarea de buscar a los desaparecidos se convirtió en una prueba sombría y espantosa. Las escasísimas agencias de investigación de Iraq estaban mal dotadas para investigar un crimen de tal magnitud, por lo que para las familias buscaban información las morgues a menudo eran las que aportaban la única certeza [53].

El 16 de abril de 2006, Munjid al-Rezali, director de la morgue central de Bagdad, afirmó que en 2006 llegaron al menos 30.000 cadáveres a la morgue central tras el pico de violencia sectaria y sólo un tercio han sido identificados. “En 2006, había una media de 3.000 cadáveres al mes. Yo denomino a eso el año del horror [54]. Sólo en 2006, la morgue de Bagdad recibió alrededor de 16.000 cadáveres sin identificar, la mayoría de ellos víctimas de los escuadrones de la muerte y de otro tipo de violencia sectaria, según declaraciones de un trabajador de la morgue realizadas el 14 de enero de 2007 [55].

“El 90 por ciento de los cadáveres recibidos en 2006 estaban sin identificar frente al 50 por ciento en 2007 y al 15 por ciento en 2008”, afirmó el Dr. Munjid Salahudin, director del Instituto de Medicina forense el 25 de octubre de 2009 [56]. Naciones Unidas, que cita las cifras del Ministerio de Sanidad iraquí, informó que en septiembre de 2006 se habían encontrado 1.471 cadáveres en Bagdad y 1.782 en octubre del mismo año [57].

Desaparición de cuerpos no identificados del cementerio de Wadi a- Salam de Najaf

Existen claves para contar el número de cadáveres no identificados, como el número de personas enterradas en el principal cementerio chií de la ciudad sagrada de Najaf. Un gran porcentaje de las personas allí enterradas siguen sin estar identificadas. Pero incluso allí, las muertes están limitadas esencialmente a chiíes que han fallecido tanto por causas naturales como violentas. Amar al-Izari, director de la oficina de estadísticas del cementerio, afirma que el número de enterramientos aumentó de 32.000 en 2004 y 2005 hasta casi 50.000 en 2006 y 54.000 en 2007. El año pasado el número cayó hasta los casi 40.000 como resultado del ligero descenso de la violencia. No hay estadísticas anteriores a la guerra porque los documentos están destruidos por las batallas [58].

El 9 de septiembre de 2007, Middle East Online informó que desde que se inició la invasión estadounidense de Iraq se habían enterrado hasta 40.000 cadáveres sin identificar en el cementerio de Wadi al-Salam de Najaf, según los datos aportados por Ahmed Di’aibil, un portavoz del gobierno de Najaf. Todos los cadáveres están numerados y fotografiados y la ubicación de su enterramiento registrada. Los datos están anotados en un registro con la esperanza de que finalmente las familias puedan identificar los cuerpos. Miles de cuerpos más han debido de ser abandonados en los desiertos que rodean Najaf [59]. Antes de la invasión de Iraq, los voluntarios enterraban hasta 40 personas al mes. En los peores meses de la ocupación esta cifra se multiplicó por 50 y los voluntarios llegaron a enterrar a un promedio de más de 2000 víctimas de la ocupación al mes, según informó 15 de septiembre de 2007 Michael Ware, periodista de la CNN [60].

Ya el 17 de septiembre de 2004, Robert Fisk escribió: “En Bagdad cada día se llevan a las morgues hasta 70 cadáveres de iraquíes, asesinados por bala. Por ejemplo, en Najaf, las autoridades de los cementerios registran a diario la llegada de hasta 20 cadáveres víctimas de la violencia” [61], una cifra que multiplica por 15 los datos de antes de la guerra y desde 2004 la situación empeoró paulatinamente.

Ignoro si ustedes saben que el gobierno marioneta decidió enterrar muchos de los cadáveres no identificados encontrados en Bagdad en el cementerio chií de Najaf (Dar a- Salam) simplemente para dar la impresión de que muchos de los asesinatos se producían entre los shiíes mientras sus milicias asesinaban a sunníes en Bagdad y sus alrededores.

Cuando consideramos esas cifras, un sencillo cálculo nos basta para llegar a la conclusión de que desde marzo de 2003, probablemente unos 80.000 cadáveres no identificados hayan sido enterrados en el cementerio de Najaf.

El 25 de octubre de 2009 Associated Press mencionó que en el cementerio de Najaf había una nueva zona para “los cadáveres no identificados y no reclamados, alrededor de unos 22.000”, según datos oficiales [62]. Por lo tanto, entre 2007 y 2009, la mitad de los cuerpos no identificados parece que se han desvanecido. ¿Alguien puede explicar qué ha ocurrido con esos cadáveres?

Información arbitraria sobre cadáveres no identificados fuera de Bagdad

El 17 de julio de 2007, la BBC citó al director del Departamento forense del hospital de Kut (provincia de Wasit) sobre el constante flujo de cadáveres: “Hasta ahora hemos estado recibiendo unos 500 cadáveres, la mayoría de ellos con signos de tortura. Están en avanzado estado de descomposición, por lo que no se puede estar mucho tiempo cerca de ellos”. Tardaron casi tres días en que la corriente los arrastrara desde dónde los habían tirado. La mayoría de ellos siguen sin ser identificados [63].

El 8 de febrero de 2008, [la ONG] Voices of Iraq informó de que el número de cadáveres no identificados enterrados en Kerbala desde junio de 2006 alcanzó la cifra de 2.043 [64].

Desde diciembre de 2006 hasta febrero de 2007 el número de cadáveres enterrados sin identificar en fosas comunes en la provincia de Wassir, situada a 180 kilómetros de Bagdad, fue de 177 [65].

El 17 de julio de 2007, en una información de IPS desde Baquba (en el centro de la provincia de Diyala) se citaba a Nima Jimaa, un responsable de la morgue: “La morgue recibe una media de cuatro o cinco cadáveres al día. Muchos más se lanzan a los ríos y a las granjas o a veces sus asesinos los entierran por diversas razones. Las cifras que registramos aquí son sólo una parte de los asesinatos. Con frecuencia, las familias son incapaces de identificar y recuperar los cadáveres. Es extremadamente peligroso moverse por la ciudad, además muchos cadáveres nunca llegan a la morgue para ser identificados o contabilizados [66].

El 11 de noviembre de 2005, Iraqi Monitoring Network for Human Rights (MHRI en sus siglas en inglés) informó de las más de 280 personas desaparecidas de la ciudad de Faluya. Su destino sigue sin conocerse a día de hoy. Esas personas están oficialmente registradas por las autoridades de la ciudad con sus nombres y fotos. Por otro lado, se calcula que el número total de personas desaparecidas en Faluya supera los 500 [67].

En cada ciudad y en cada pueblo de Iraq hay historias similares sobre las desapariciones forzosas o las personas en paradero desconocido. No hay información disponible de Mosul, Basora, Ramadi, al-Qaim, Hadiza ni de muchas otras ciudades y pueblos dónde se han producido limpiezas étnicas.

Aumento de tropas: aumento de desparecidos y cadáveres sin identificar.

En agosto de 2007, IraqSlogger reveló que la presencia de Estados Unidos en Bagdad durante el incremento de tropas [the surge] había demostrado que prácticamente no se había producido ningún progreso en la erradicación de la violencia sectaria de los escuadrones de la muerte que inundaba la capital. Entre el 18 de junio y el 18 de julio de 2007, se encontraron abandonados, por distintos lugares de Bagdad, hasta 592 cadáveres sin identificar [68].La mayoría de los cadáveres encontrados por la policía —en un promedio de 20 al día— estaban atados, con los ojos vendados y habían sido ejecutados de un disparo, víctimas de la violencia sectaria de los escuadrones de la muerte. Además, muchos presentaban signos de tortura o mutilaciones. A pesar de las declaraciones en contra de los dirigentes iraquíes y estadounidenses, las informaciones indicaban que el número de cadáveres sin identificar en la capital había aumentado de nuevo a los niveles anteriores al incremento de tropas en mayo y junio de 2007 [69].

Según las estadísticas del Ministerio del Interior iraquí, el número de cadáveres sin identificar encontrados en Bagdad aumentó más del 70 por ciento durante mayo de 2007 respecto a los primeros meses del mismo año, a pesar del absurdo optimismo del gobierno de Bush y del general Petraeus respecto a que “el aumento de tropas funcionaba”. Las cifras, además, demostraron un descenso en el número de muertes de víctimas identificables en Bagdad, de las 495 de abril a las 344 de mayo. Hay que tener en cuenta que normalmente las víctimas de coches bomba, artefactos de fabricación casera o ataques de mortero pueden ser identificadas, pero no así las víctimas que fueron secuestradas, torturadas y asesinadas porque antes de que sus cadáveres sean arrojados a cualquier lugar, les despojan de todo lo que pueda servir para su identificación [70].

En el informe del semestre enero-junio de 2008 sobre Derechos Humanos de la UNAMI se afirma que “se ha encontrado un gran número de cuerpos sin identificar en Diyala, Nínive, al-Anbar y Diwaniya, pero especialmente en Bagdad. Muchos de esos cuerpos tenían signos de tortura: algunos llevaban los ojos tapados y otros estaban decapitados” [71].

El 6 de febrero de 2009, el informe del Grupo de trabajo sobre desaparecidos, que investiga la situación en Iraq, informaba de que el número de casos al inicio del período estudiado (del 1 de diciembre de 2007 al 30 de noviembre de 2008) fue de 16.387 [72].

Desapariciones en los controles militares

Según declaró el 6 de junio de 2007 Mujaled al-Aani, portavoz de la ONG iraquí Human Rights Association (HRA en sus siglas en inglés), el número de personas desaparecidas tras ser detenidas en los controles militares en la capital se había incrementado significativamente desde febrero de 2007. El ministro iraquí de Derechos Humanos afirmó que estaban investigando muchos casos de iraquíes desaparecidos después de haber sido detenidos en los controles militares, pero afirmó que “los oficiales de la Policía han demostrado sobradamente que no tienen nada que ver con las desapariciones” [73], lo que contradice los muchos relatos de testigos. Por ello, es perfectamente comprensible que la evidente falta de justicia en Bagdad lleve a muchos de sus residentes a no confiar en las autoridades, ya sea el ejército, la policía o los responsables gubernamentales [74].

Un estudio de caso: el Ministerio de Sanidad, una institución muy insana Ali Al-Shimari, ministro de sanidad en 2006, pertenecía al movimiento político de Moqtada as-Sáder, en el mismo momento que su brazo armado, el Ejército del Mahdi, actuaba con impunidad en los hospitales. Enfermos y heridos fueron secuestrados de los hospitales públicos y más tarde asesinados. Como consecuencia, más y más iraquíes evitaban los hospitales. “los hospitales se han convertido en campos de batalla”, afirmó Abú Nasr [75].Ali al-Shimari huyó del país tan pronto como las acusaciones de crímenes sectarios se presentaron contra responsables del ministerio. Estados Unidos dio asilo político a al-Shimari [76]. Después del ataque de la mezquita Askariya de Samarra (también conocida como la Mezquita dorada) el 22 de febrero de 2006 [77], Alí al-Shimari y su lugarteniente Hakim al-Zamili, un comandante del Ejército del Mahdi convirtió el Ministerio de Sanidad en un centro de tortura y asesinatos. En septiembre de 2006, cuando las calles de Bagdad estaban ahogadas por los miles de cuerpos brutalmente asesinados, el primer ministro Nouri al-Maliki ordenó al Ministerio de Sanidad que no aportara más cifras sobre muertes a Naciones Unidas, como habían hecho con anterioridad [78]. El 8 de febrero de 2007, las fuerzas de ocupación asaltaron el Ministerio y detuvieron a Hakim al-Zamili, a quien acusaron de financiar presuntamente a las milicias: utilizaba las ambulancias y los hospitales para llevar a cabo sus asesinatos: fue un sospechoso clave en el secuestro y (presunto) asesinato de su colega Ammar al-Saffar, que era además el segundo del Ministerio de Sanidad [79]. Después de dos días de un juicio deslucido por las acusaciones de intimidación por parte de los testigos, los cargos se retiraron y Zamili quedó en libertad tras un año bajo custodia estadounidense [80]. Según fuentes fiables iraquíes, Hakim al-Zamili asesinó a 160 personas, entre ellas al Dr. Raad al-Mahdawy, sunní, director general del Departamento de Salud en Diyala. Según algunos testigos, la puesta en libertad en 2009 de al-Zamili, fue parte del trato para la devolución de los cinco británicos que una oscura milicia, conocida como Resistencia Islamica Chií en Iraq, mantuvo secuestrados durante dos años. Este grupo de británicos fueron secuestrados en mayo de 2007 por un grupo de unos 40 hombres “disfrazados” de policías iraquíes mientras estaban instalando un software anti-corrupción en el Ministerio iraquí de Finanzas [81]. Las autoridades iraquíes actuaron como los principales negociadores y agentes en el trato [82]. “Lo primero que Hakim al-Zamili hizo después de su puesta en libertad fue asesinar a Hassan Aziz, un juez que tomó parte en su juicio. Ahora este criminal es diputado del nuevo Parlamento iraquí”, según declaró una fuente anónima iraquí.

Hakim al-Zamili, recientemente elegido parlamentario del bloque Sadrista, es ahora uno de los más fervientes defensores de la pena de muerte contra el ex viceprimer ministro Tareq Aziz [83]. Esta es hoy la tristísima realidad en la sangrienta democracia iraquí.

Deportar refugiados es delito Mientras que a esos criminales, culpables de los peores crímenes cometidos bajo la mirada del ocupante estadounidense, se les permita participar en el proceso político, la resistencia política continuará; las ejecuciones sumarias continuarán, las desapariciones continuarán, diga lo que diga el gobierno de Obama. El 19 de octubre de 2010, una encuesta de ACNUR sobre iraquíes que han regresado a Bagdad desde países vecinos, daba a conocer que los retornados se han encontrado con tal grado de inseguridad física, dificultades económicas y carencia de servicios públicos básicos que la mayoría de ellos había lamentado su decisión de regresar a Iraq. Durante el transcurso de esas entrevistas, los retornados informaron al personal de la Comisión de numerosas explosiones, acosos, operaciones militares y secuestros acaecidos en las zonas de retorno. Muchos entrevistados aseguraron que se vieron obligados a regresar a Iraq porque no podían permitirse el alto coste de vida en los países de asilo [84]. El 26 de noviembre de 2010, el New York Times afirmaba: “Aquí se ha iniciado un segundo éxodo de iraquíes que regresan tras huir de la carnicería acaecida durante el punto más álgido de la guerra, pero ahora se encuentran con que la violencia y la gravísima falta de empleo los están empujando otra vez a abandonar sus casas […] Esta nueva migración demuestra lo lejos que se encuentra la nación de ser estable y segura” [85]. En este contexto, es un crimen que muchos países europeos deporten a los refugiados iraquíes a su país.

El trauma de los refugiados iraquíes

Según los datos revelados el 22 de enero de 2008 por ACNUR, los refugiados iraquíes en Siria están padeciendo traumas extremos, mucho mayores que los que sufren otros refugiados de conflictos recientes en cualquier parte del mundo. Las cifras revelan que el 89,5 por ciento sufren depresión, el 81,6 por ciento ansiedad y el 67,6 por ciento estrés postraumático [86]. Una de cada cinco personas registradas en ACNUR—más de 19.000 desde enero de 2007 — fueron registradas como “víctimas de tortura o violencia” en Iraq. El 77 por ciento de los refugiados iraquíes relataron estar afectados por los bombardeos aéreos y los ataques con mortero o con misiles. El 80 por ciento ha sido testigo de disparos; el 68 por ciento ha sido interrogado o ha sufrido acoso, lo que incluye haber recibido amenazas de muerte por parte de las milicias u otros grupos; el 16 por ciento ha sido torturado; el 72 por ciento ha sido testigo de la explosión de un coche bomba y el 75 por ciento conoce a alguien al que han asesinado. El informe también pone de manifiesto las diversas formas de tortura padecida por los iraquíes refugiados, entre las que se cuenta las palizas, las descargas eléctricas, la introducción de objetos bajo las uñas, quemaduras y violaciones [87]. Datos abrumadores. Realidades estremecedoras.

Conclusiones Primera.-

Los simples cálculos realizados y las proyecciones que hemos hecho, basadas en informes oficiales y en fuentes dignas de confianza, son más fiables que las cifras manipuladas dadas a conocer por Estados Unidos y su gobierno marioneta iraquí. Hay que ser conscientes de que las cifras representan personas y de que la negativa a dar datos reales sobre las personas desaparecidas es un crimen contra la humanidad. Una incomprensible falta de respeto por los seres humanos los deja en el olvido porque Estados Unidos y sus secuaces así lo quieren. También debemos recordar que las personas sin identificar y los desaparecidos o las personas en paradero desconocido o como los queramos denominar, siempre son el padre, la madre o el hijo de alguien. Cada uno de ellos tenía una cara antes de que fuera desmembrado, desfigurado, quemado con ácido, agujereado, abrasado, golpeado, pateado y después su cadáver fuera lanzado a las calles o enterrado en una fosa común con otros cadáveres igualmente sin identificar. Cara uno de ellos tenía una cara que podemos ver, oír, reír y llorar, hablar y sentir antes de que fuera eliminado. La vida y la dignidad han sido sacrificadas en el altar del beneficio y la avaricia de las corporaciones.

Segundo.-

Muy raras veces un ejército invasor y ocupante ha solucionado los problemas de un país. La ocupación es la forma más extrema de dictadura; la ocupación es saqueo, es el robo de los recursos de un país en lugar de pagar por ellos; ocupación es asesinar personas en lugar de salvar sus vidas; la ocupación da a los psicópatas los medios para poder asesinar con impunidad. Los ejemplos de Yugoslavia durante la Segunda Guerra Mundial [88], las guerras sucias de Vietnam y Centroamérica deben abrirnos los ojos.

Sólo la total y absoluta retirada de las tropas extranjeras de suelo iraquí puede garantizar el inicio de un proceso democrático genuino en Iraq. Únicamente la retirada total y absoluta de las tropas extranjeras puede ser el comienzo de una investigación profunda y justa sobre las personas desaparecidas en Iraq. Sólo la total y absoluta retirada de las tropas extranjeras puede poner fin al caos que la invasión anglo-estadounidense ha creado.

Algunos interrogantes

¿ Despertará por fin el Consejo de Derechos Humanos de Naciones Unidas y nombrará un relator especial para los Derechos Humanos en Iraq, para investigar en profundidad una de las peores crisis del planeta respecto a los Derechos Humanos?

¿Conoceremos alguna vez las revelaciones de WikiLeaks sobre la guerra sucia en Iraq?

¿Conoceremos alguna vez el número real de personas desaparecidas en Iraq, torturadas y después asesinadas por los famosos escuadrones de la muerte y las milicias, organizadas, financiadas, equipadas, entrenadas y desplegadas por los “defensores” de los Derechos Humanos: Estados Unidos y Reino Unido?

¿Exigirá Naciones Unidas alguna vez la retirada de todas las tropas extranjeras de suelo iraquí y devolverá la soberanía a su pueblo, representado por la legítima resistencia iraquí?¿Naciones Unidas establecerá, por fin, una comisión para exigir las reparaciones de guerra que las fuerzas ocupantes e invasoras tienen que pagar por las pérdidas causadas durante la invasión y ocupación ilegal de Iraq?

Notas

[1] http://wapedia.mobi/en/Forced_disappearances

[2] http://en.wikipedia.org/wiki/International_Convention_for_the_Protection_of_All_Persons_from_Enforced_Disappearance ...

[3] http://treaties.un.org/Pages/ViewDetails.aspx?src=TREATY&mtdsg_no=IV-16&chapter=4〈=en

[4] http://english.aljazeera.net/news/europe/2007/02/200852513385877874.html

[5] http://www.amazon.co.uk/Forced-Disappearance-International-Criminal-limitations/dp/6130247583

[6] http://www.unog.ch/unog/website/news_media.nsf/(httpNewsByYear_en)/3EAF9F2278C39977C12577740040BA50?OpenDocument ...

[7] http://www.uniraq.org/documents/UNAMI_Human_Rights_Report_January_June_2008_EN.pdf

[8] http://www.aimforhumanrights.org/latest/news/newsitem/article/irak-takes-steps-to-combat-disappearances/ ...

[9] http://www.reliefweb.int/rw/rwb.nsf/db900SID/MUMA-7XS4PY?OpenDocument

[10] http://www.brusselstribunal.org/pdf/NGOs_FULL_REPORT_UPR.pdf

[11] http://lib.ohchr.org/HRBodies/UPR/Documents/session9/US/JS25_JointSubmission25.pdf

[12] http://www.atimes.com/atimes/Middle_East/LJ13Ak03.html

[13] http://www.mcclatchydc.com/2010/09/14/100580/amnesty-international-slams-iraq.html

[14] http://www.redcross.int/en/mag/magazine2008_1/4-9.html

[15] http://www.ic-mp.org/icmp-worldwide/middle-east/iraq/

[16] http://www.icrc.org/eng/resources/documents/feature/iraq-feature-290807.htm

[17] http://www2.ohchr.org/SPdocs/Countries/bimonthly_16012007.doc

[18] http://newstrust.net/stories/345840/reviews/115878

[19] http://query.nytimes.com/gst/fullpage.html?res=9507E4DB133FF933A05754C0A9609C8B63&pagewanted=all

[20] http://www.reliefweb.int/rw/RWB.NSF/db900SID/EVOD-76JGPZ?OpenDocument

[21] http://www.nytimes.com/2009/05/25/world/middleeast/25missing.html

[22] http://ibnlive.in.com/news/missing-iraqis-nearly-impossible-to-trace/61622-2.html

[23] http://www.reliefweb.int/rw/lib.nsf/db900sid/AMMF-74ABRC/$file/fmr-idp-jun2007.pdf?openelement

[24] http://www.internal-displacement.org/idmc/website/countries. nsf/(httpEnvelopes)/B6C0B024031DFA0F802570B8005A74D6?OpenDoc ...

[25] http://www.uniraq.org/documents/UNHCR%20Iraq%20Protection%20Monitoring%20%20Jan-Oct%202009.pdf

[26] http://www.internal-displacement.org/idmc/website/countries. nsf/(httpEnvelopes)/7496912B0BCE583BC1257520004DBA96?OpenDoc ...

[27] http://www.internal-displacement.org/idmc/website/countries. nsf/(httpEnvelopes)/B6C0B024031DFA0F802570B8005A74D6?OpenDoc ...

[28] http://www.uniraq.org/documents/UNHCR%20Iraq%20Protection%20 Monitoring%20%20Jan-Oct%202009.pdf

[29] http://www.ird-dc.org/how/PDFs/Iraq%20refugees%20policy%20brief_final.pdf

[30] http://www.newyorker.com/archive/2003/12/15/031215fa_fact

[31] http://www.craigmurray.org.uk/archives/2006/10/civil_war_in_ir.html

[32] http://www.maskofzion.com/2010/11/baghdad-cathedral-massacre-zionist.html

[33] http://www.washingtonpost.com/wp-dyn/content/article/2006/09 /07/AR2006090700768_pf.html

[34] http://ipsnews.net/news.asp?idnews=33521

[35] http://www.globalsecurity.org/wmd/library/news/iraq/2006/10/iraq-061006-rferl01.htm

[36] http://blogs.abcnews.com/theworldnewser/2006/09/what_dropoff_au.html

[37] http://www.alternet.org/world/77602/

[38] http://www.reliefweb.int/rw/rwb.nsf/db900sid/MWAI-7R74BB?Ope nDocument&query=disappeared%20iraq&cc=irq ...

[39] http://www.nzherald.co.nz/world/news/article.cfm?c_id=2&objectid=10395546

[40] http://www.guardian.co.uk/world/2008/mar/19/iraq

[41] http://www.nytimes.com/2006/07/05/world/middleeast/05iraq.html

[42] http://www.washingtonpost.com/wp-dyn/content/article/2006/09 /07/AR2006090700768_pf.html

[43] http://warisacrime.org/node/41987

[44] http://www.medialens.org/alerts/07/071003_iraq_body_count.php

[45] http://www.brussellstribunal.org/JournalistKilled.htm

[46] http://www.nytimes.com/2006/08/15/world/middleeast/15cnd-iraq.html

[47] http://ipsnews.net/news.asp?idnews=32896

[48] http://en.wikipedia.org/wiki/Baghdad

[49]http://www.independent.co.uk/opinion/commentators/fisk/secrets-of-the-morgue-baghdads-body-count-503223.html ...

[50] http://warisacrime.org/node/15509

[51] http://www.icrc.org/eng/resources/documents/statement/irak-statement-170407.htm

[52] http://www.reliefweb.int/rw/lib.nsf/db900sid/AMMF-74ABRC/$fi le/fmr-idp-jun2007.pdf?openelement

[53] http://query.nytimes.com/gst/fullpage.html?res=9507E4DB133FF 933A05754C0A9609C8B63&pagewanted=all

[54] http://www.reliefweb.int/rw/rwb.nsf/db900sid/MWAI-7R74BB?Ope nDocument&query=disappeared%20iraq&cc=irq ...

[55] http://gulfnews.com/news/region/iraq/morgue-took-16-000-unidentified-bodies-in-2006-1.155117

[56] http://www.newsvine.com/_news/2009/10/25/3422581-iraqi-searc hes-for-brothers-in-ancient-cemetery

[57] http://www.washingtonpost.com/wp-dyn/content/article/2007/05 /23/AR2007052301780.html

[58] http://warisacrime.org/node/41987

[59] http://www.uruknet.info/?p=m36110&hd=&size=1&l=e

[60] http://www.youtube.com/watch?v=P0JRzdCWR3g

[61] http://www.zcommunications.org/secret-slaughter-by-night-lies-and-blind-eyes-by- day-by-robert-fisk.pdf

[62] http://www.newsvine.com/_news/2009/10/25/3422581-iraqi-searches-for-brothers-in-ncient-cemetery

[63] http://news.bbc.co.uk/2/hi/middle_east/6902024.stm

[64] http://www.democraticunderground.org/discuss/duboard.php?az=view_all&address=389x159667

[65] http://admin.iraqupdates.net/p_articles.php/article/15021

[66] http://www.worldproutassembly.org/archives/2007/07/iraq_mass_grave.html

[67] http://brussellstribunal.org/survey111105.htm

[68] http://www.iraqslogger.com/index.php/post/3703/Patterns_of_Sectarian_Violence_in_Baghdad

[69] http://thinkprogress.org/2007/07/24/baghdad-sectarian/

[70] http://www.nytimes.com/2007/06/02/world/middleeast/02iraq.ht ml

[71] http://www.uniraq.org/documents /UNAMI_Human_Rights_Report_January_June_2008_EN.pdf

[72] http://www.reliefweb.int/rw/RWFiles2009.nsf/FilesByRWDocUnid Filename/EGUA-7PZLN5-full_report.pdf/$File/full_report.pdf ...

[73] Read http://www.brussellstribunal.org/Newsletters/Newsletter7EN.htm

[74] http://www.reliefweb.int/rw/rwb.nsf/db900sid/EVOD-73WGAN?Ope nDocument&query=disappeared%20iraq&cc=irq ...

[75] http://www.washingtonpost.com/wp-dyn/content/article/2006/08

/29/AR2006082901680.html

[76] http://weekly.ahram.org.eg/2008/885/re82.htm

[77] http://www.washingtonpost.com/wp-dyn/content/article/2006/02

/22/AR2006022200454.html

[78]http://www.iraqanalysis.org/mortality/438

[79] http://www.washingtontimes.com/news/2007/feb/8/20070208-115125-4889r/

[80] http://www.nytimes.com/2010/03/04/world/middleeast/04baghdad.html?_r=1&ref=world

[81] http://www.newstatesman.com/politics/2008/03/iraq-british-oil-corruption

[82] http://peteinfoshare.blogspot.com/2009/09/iraq-body-confirmed-as-uk-hostage.html

[83] http://www.japantoday.com/category/world/view/iraq-president-opposes-tariq-azizs-death-sentence

[84] http://www.unhcr.se/en/news/press10/press_101019-iraq.html

[85] http://www.nytimes.com/2010/11/27/world/middleeast/27refugees.html

[86] http://www.irinnews.org/Report.aspx?ReportId=76360

[87] http://gorillasguides.com/2008/01/22/syria-un-research-indicates-high-levels-of-trauma-among-iraqi-refugees/ ...

[88] http://en.wikipedia.org/wiki/Ante_Pavelić#Usta.C5.A1e_regime

*Este texto es una adaptación de la conferencia que el autor pronunciará en Londres durante la Sexta Conferencia Internacional contra las Desapariciones, celebrada del 9 al 12 de diciembre de 2010.

Fuente: http://www.brussellstribunal.org/pdf/Disappearances_missing_persons_in_Iraq.pdf

sábado, 14 de agosto de 2010

À margem do rio dos Mortos – Parte 4

Na quarta e última parte da reportagem especial sobre desaparecidos na ditadura, Paula Sacchetta escreve sobre como um processo doloroso de espera durou cinco anos, mas poderia ter durado apenas 15 dias. Hoje, no Brasil, ainda são 144 os desaparecidos políticos.

14 de agosto de 2010 às 14:53h

Como um processo doloroso de espera durou cinco anos, mas poderia ter durado apenas 15 dias. Hoje, no Brasil, ainda são 144 os desaparecidos políticos

Cena 7: será Maria Lúcia? – Quase 20 anos depois, em 1991, acharam ossadas do Araguaia. A irmã de João Carlos Haas, militante do PCdoB que também esteve na guerrilha, obteve indicações de moradores da região de que seu irmão estava enterrado no cemitério de Xambioá, no Tocantins. A Comissão de Justiça e Paz da Prefeitura de São Paulo foi até a região, acompanhada de uma equipe de legistas da Unicamp.

No lugar da escavação em busca de restos mortais de João Hass, foi encontrada, envolta em um paraquedas, uma ossada de uma mulher que teria entre 20 e 24 anos. Junto, estavam os projéteis de uma metralhadora de uso militar. Na ocasião, Fortunato Badan Palhares, à frente da equipe de legistas, afirmou, em entrevista à TV Manchete, que certamente era uma guerrilheira, principalmente porque tinha uma coroa de dente tratada. Se fosse uma moradora da região, não teria tratamento dentário nem tipo algum de prótese.

A informação chegou à Laura Petit. Os restos mortais encontrados talvez pudessem ser de sua irmã. A ossada foi levada à Unicamp. “Na volta do cemitério de Xambioá para São Paulo, Badan Palhares parou em Brasília e conversou com Romeu Tuma. Consta que, nessa época, Tuma teria recomendado a Palhares que não identificasse ossadas de nenhum guerrilheiro do Araguaia. Assim, a atitude dele mudou completamente depois daquela primeira entrevista para a TV Manchete”, conta Laura.

Nessa época, Luiza Erundina, prefeita de São Paulo, deu muito apoio à comissão de familiares. Selou um convênio para que o Departamento de Medicina Legal da Unicamp fizesse identificações de ossadas.

História da carochinha- “Fui umas três vezes até a Unicamp levar fotos e outras coisas que pudessem ajudar na identificação da ossada. Mostrei fotos da Maria Lúcia e o depoimento da Regilena dizendo como ela estava vestida no dia em que foi morta: com uma calça de brim e um cinto de couro com fivela de metal. Portava uma cartucheira de 20mm e uma espingarda de caça. Como estavam no meio da mata, tinham que caçar para comer”, lembra.

“Cheguei à Unicamp um dia cedo, e o Palhares não estava. Fiquei esperando até às dez horas da noite. Ele tinha ido a Vinhedo ver uma santa que chorava para fazer a perícia. Chegou tarde e me atendeu muito rapidamente. Já chegou falando: ‘não, não é sua irmã, o cabelo que tem aí é claro. Na foto que você me trouxe, ela tem cabelo escuro. Essa mulher que está aí dentro tem cabelo encaracolado, o que não era o caso da sua irmã!’. Ele tentou me contar uma história da carochinha: ‘você ainda vai encontrar sua irmã, não se preocupe’. Como se eu não tivesse certeza absoluta de que ela tinha sido executada. E ainda gritou comigo: ‘o cabelo que está aí é claro, você quer ir lá dentro ver?’. Imagine se eu, sendo irmã, às dez horas da noite, cansada e impactada pela expectativa, diria ‘sim, eu quero que você me mostre’. Recuei: ‘não, agora, não’. Como é que, sem preparo algum, eu poderia entrar naquela sala e olhar? Não sou uma técnica de Instituto Médico Legal!”. Laura conta que Palhares nunca deu a possibilidade de se fazer um exame de DNA. “Eu era a irmã dela e nossa mãe ainda estava viva quando a ossada foi encontrada”.

Badan deixou o caso de lado por um tempo, e, além disso, Laura estava passando por um período muito difícil. Em 1990, perdeu a filha caçula, de então quatro anos de idade. Em 1991, quando houve a exumação e a possibilidade de identificar a irmã, ainda estava muito impactada pela perda da menina. Foi algumas vezes até a Unicamp e não teve retorno algum. “Ainda disse a Palhares que conhecia o dentista que havia tratado o dente da Maria Lúcia. Eu poderia procurá-lo. E ele falou: ‘procure e me traga as radiografias’. Fui até Bauru atrás do Dr. Tanaka e pedi as radiografias. Ele disse que, depois de mais de 20 anos, não tinha mais nada de Maria Lúcia, mas que, apesar disso, lembrava direitinho do trabalho feito. Nossa mãe não tinha muito dinheiro para uma coroa de ouro, então ele fizera de outro metal. Afirmou ser capaz de reconhecer o dente, porque o trabalho de prótese é quase artesanal. Quando contei ao Badan Palhares, ele afirmou que só aceitava receber o dentista com as radiografias em mãos”.

Estado que ainda mata – Em abril de 1996, o jornal O Globo publicou uma grande reportagem, durante uma semana, sobre a Guerrilha do Araguaia. Um militar entregara todas as suas anotações com fotos e fatos sobre os enfrentamentos entre as forças da ditadura e os militantes do PCdoB. Uma das autoras da reportagem foi a São Paulo à procura de Laura.

Queria que ela reconhecesse Maria Lúcia. “Era uma foto da Maria Lúcia deitada em um paraquedas com um saco plástico cobrindo seu rosto. Eu reconheci, claro que era a Maria Lúcia. E aparecia a calça de brim e o cinto com fivela de metal que estavam com a ossada na Unicamp. Além disso, aqueles restos mortais haviam sido achados envoltos em um paraquedas”.

Depois de ver as fotos, Laura voltou para casa. Estava atordoada, desolada. Viu a irmã morta, lembrou-se da filha que havia perdido e ficou, então, comparando o que as duas tinham de parecido. “A Maria Lúcia era ligeiramente estrábica, usava óculos desde pequena e minha filha também precisou usar, desde bebê”. Quando chegou em casa e ligou a televisão, o noticiário anunciava: 17 de abril de 1996, no sul do Pará, 19 sem-terra foram mortos pela polícia. Era o massacre de Eldorado dos Carajás. “Pra mim, aquilo foi muito, muito forte. Ligo a televisão e vejo PMs armados, praticamente na mesma região, matando camponeses. Dezenove deles. Lembro que, na ocasião, pensei: ‘puxa vida, este país está como anos atrás’. Tinha acabado a ditadura e o Estado continuava matando”.

Cena 8: é ela, é ela! – Depois de publicada a matéria, a jornalista d’O Globo mandou à Laura as fotos de Maria Lúcia ampliadas. “Fomos com a comissão de familiares até a Unicamp. Chegamos com as fotos e, a nós, se juntou uma comissão grande de estudantes da Unicamp, para colocar o Badan contra a parede. Tinha imprensa e tudo mais. Quando ele chegou e viu aquela movimentação toda, acuado, falou, naquele tom professoral típico dele, que só receberia a mim e a meu marido”.

Badan viu as fotos e, finalmente, falou que faria a identificação, “pois, agora sim, tinha indícios. Eu deveria até trazer o dentista de Bauru”, conta Laura. Sua ida à Unicamp foi perto do dia 2 de maio de 1996. Em 15 de maio, o legista convocou uma entrevista coletiva para anunciar à imprensa e à sociedade a identificação de Maria Lúcia. “Ele fez, em 15 dias, o que havia demorado cinco anos para fazer”. Depois do caso PC Farias e das ossadas de Perus, o Departamento de Medicina Legal da Unicamp foi fechado por processos administrativos. “No caso PC Farias, ficou muito claro o caráter desse homem”, diz Laura.

A família Petit esperou até 16 de junho para fazer o traslado dos restos mortais da Unicamp ao cemitério. Maria Lúcia havia sido morta em 16 de junho de 1972. Foram 24 anos para ser encontrada, identificada e enterrada. Mais tempo do que ela viveu. Foi morta aos 22 anos.

“Nessa época, minha mãe disse que passaria, então, a esperar para poder sepultar seus outros dois filhos, mas, infelizmente, faleceu antes de fazer isso. Ela viveu uma espera eterna. Não conseguiu sepultar os outros dois filhos, não conseguiu que os arquivos fossem abertos nem que o governo devolvesse às famílias os restos mortais”, conta.

Vida suspensa -“Durante todo esse tempo, eu pensava, diariamente, se era ou não era minha irmã e o que poderia ser feito. É uma angústia constante, que não te deixa nunca. Depois de todas as negativas do Badan, ficamos esperando ver se alguma coisa nova acontecia. Por isso, é cada vez mais necessária a abertura dos arquivos da ditadura. O simples fato de esse militar que não se identificou entregar seus arquivos possibilitou a identificação da Maria Lúcia”, diz Laura, que indaga: “Quantos outros desaparecidos não poderiam ser localizados e identificados para que as famílias pudessem encerrar esse luto eterno? O luto é uma tristeza muito grande, mas que podemos compartir socialmente. Choramos e depois começamos a tocar a vida de novo. No nosso caso, não conseguimos concretizar a morte, porque não temos um corpo para chorar. Não encerramos esse período de luto. Não é uma tristeza, é uma melancolia que passa a nos acompanhar a vida toda. Ficamos com a vida truncada. Suspensa”.

Até a Lei de Anistia, Laura acreditava que Jaime e Lúcio poderiam estar vivos. “Eu tinha a esperança, sobretudo, que o Lúcio voltaria. Diziam que ele era um mateiro muito experiente. Durante a infância toda, tinha pescado nos rios perto de onde morávamos. Eu pensava que ele poderia ter caminhado, caminhado, até chegar à fronteira com algum país. Eu tinha um primo muito companheiro da gente na juventude. Um dia ele foi à Salvador e voltou dizendo que havia visto o Lúcio por lá e que ele tinha passado reto e fingido que não o conhecia. As pessoas ficam nessa coisa, nesse sebastianismo: eu vi em tal lugar, eu sei que vai voltar”.

Cena final: 30 anos depois ou procura-se – Segundo relatos de um camponês da região na época da guerrilha, Jaime foi morto pelos militares. Estava sozinho em uma cabana, magro, com feridas de leishmaniose e sem munição. Abriram fogo contra a cabana, uma fumaça se levantou com a poeira do chão e, quando foram ver, o corpo de Jaime estava “esbagaçado” pelos tiros. Depois de morto, ainda teve a cabeça cortada para identificação e o corpo foi enterrado no local. A cabeça foi colocada em um saco e entregue ao chefe da operação na região, o doutor Augusto.

Já Lúcio foi preso, interrogado durante três dias e “foi feito” no dia de Tiradentes, 21 de abril. Na última foto em que se acredita que Lúcio aparece, ele está dentro de um helicóptero, provavelmente sendo levado para o “voo da morte”. Os prisioneiros eram levados para longe e executados.

Até hoje, nenhuma notícia deles. Nenhuma certeza. E Laura é apenas uma das pessoas que seguem esperando. Hoje, no Brasil, são 144 os desaparecidos políticos. Como definiu Ivan Seixas, da Comissão de Familiares de Mortos e Desaparecidos Políticos, “são os fantasmas que voltam sempre. São os fantasmas que querem lembrar que não podem ser esquecidos”.

Quem é essa mulher
Que canta sempre o mesmo arranjo?
Só queria agasalhar meu anjo
E deixar seu corpo descansar

Trecho da letra da música “Angélica”, de Chico Buarque.

À margem do rio dos Mortos – PARTE 2

Nessa segunda parte da reportagem de Paula Sacchetta sobre os desaparecidos da ditadura, Paulo Vannuchi, à frente da Secretaria Especial de Direitos Humanos, enfatiza a necessidade da construção de uma narrativa oficial.


12 de agosto de 2010 às 15:30h

Foto: Elza Fiúza/Ag. Brasil

Cena 3: dona Gertrudes ou “é ele, é ele!”

Quando o filho de dona Gertrudes morreu, ela começou a se interessar em saber mais sobre a sua luta. Já senhora, foi estudar direito e leu todos os livros que pôde sobre a esquerda brasileira. Saiu atrás das pessoas que conheceram seu filho e que com ele militaram. Soube da participação de Frederico Eduardo Mayr na ALN, descobriu que ele foi treinar guerrilha em Cuba e que voltou como militante do Molipo.

Dona Gertrudes participou ativamente da luta dos familiares de mortos e desaparecidos. Conseguiu localizar os restos mortais de Frederico (na vala comum do cemitério Dom Bosco, no bairro paulistano de Perus), pois haviam documentos que atestavam sua morte e o local onde ele havia sido enterrado.

“Dona Gertrudes era capaz de dizer quando seu filho havia sido preso, onde e quem o prendeu, sabia de tudo, mas dizia que, até o dia de enterrá-lo, toda vez que chovia à noite e uma porta ou janela batia, pulava da cama e corria para a porta dizendo ‘é ele, é ele!’”. Quem conta a história é o ministro Paulo Vannuchi. Mayr foi morto sob tortura no DOI-Codi em 1972. Foi enterrado, no Rio de Janeiro, somente 20 anos depois.

“Esse é o tema da espera que gosto de colocar em todas as conversas que tenho, posso ter e terei ainda com o [ministro da Defesa Nelson] Jobim e com chefes militares”. Vannuchi afirma que não entra na discussão da punição dos torturadores. Não diz que não, nem que sim, mas, se o pressionam muito, acaba confessando ser a favor de punir, sim. “Não que punir seja necessariamente enfiar na cadeia, porque significaria enfiar na cadeia octogenários”. Mas defende que essa discussão é tema do Judiciário. O presidente Lula já avisou: o Executivo não entra no debate sobre punição.

“Lula insiste em que eu coordene o trabalho de apoio às famílias, para localizar todas as informações, arquivos e, sobretudo, os corpos. Porque os corpos constituem um problema limiar de uma ideia de barbárie. Essa espera eterna se constitui numa manutenção da violação dos direitos humanos, numa manutenção do crime. A ocultação de cadáveres não está protegida por nenhuma lei de anistia”, diz Vannuchi, que acrescenta: “Às vezes, as famílias se irritam e dizem: ‘temos de obrigá-los a falar onde estão os corpos’.Vamos obrigar com 110 ou 220 volts? Não tem pau de arara, não tem cadeira elétrica. Não tem como obrigar ninguém, o esforço agora é de convencimento. E, nesse sentido, o convencimento é muito difícil quando a imprensa e setores conservadores não ajudam a reforçar esse consenso necessário e nacional de que não queremos discutir quem ganhou ou quem perdeu. Vamos dizer que o Brasil perdeu”.

Narrativa e reconstrução

O regime ditatorial sufocou a cultura, a manifestação, o pensamento, a juventude. Matou e torturou. “Eles vão dizer que, se não houvesse isso, haveria uma ditadura comunista pior ainda”. Para Vannuchi, esse não é o ponto. “Continuemos pensando diferente, vamos debater isso no voto, na universidade. O problema é que não dá pra dizer que o assunto terminou, que está encerrado”.

Segundo ele, não adianta colocar uma pedra em cima. “É preciso acabar com a ocultação de cadáveres e, se não houver cadáver, é preciso construir uma narrativa oficial, formal, com um pedido oficial de desculpas feito pelo presidente da República e pelo ministro da Defesa, ou os chefes das três armas”.

Vannuchi cita o caso de Ulysses Guimarães. Até hoje, não encontraram seu corpo. Porém, há uma reconstituição do acidente. Ele estava em um helicóptero, sobrevoando o mar de Angra dos Reis no dia 12 de outubro de 1992. A aeronave caiu no oceano – a hora exata do acidente pode ser informada –, foram detectados os problemas que a fizeram cair e foram encontrados os corpos de todos os outros passageiros à bordo: sua mulher, o senador Severo Gomes e esposa, e o piloto.

A narrativa e a reconstrução do momento permitem afirmar que, mesmo sem terem achado o corpo, ele está morto. Sem o corpo e, pior, sem a narrativa e a certeza da morte, resta a dúvida: “e se fulano foi torturado até perder a consciência, teve uma amnésia e está encostado em um asilo ou abrigo?”, indaga o ministro.

“A narrativa é importante para encerrar esse processo de espera que se caracteriza como crime continuado e violação de direitos continuada. Essa incerteza, essa angústia, produz situações como a de dona Gertrudes. Tem que haver uma narrativa. Sem ela, não existe nenhuma certeza. E sem a certeza, os familiares não podem processar o luto. Isso tem que acabar, os familiares de desaparecidos não podem legar aos seus filhos essa espera”.

Cena 4: o ritual necessário ou a travessia de Caronte

O ministro sabe o que está dizendo. Segundo Carl Gustav Jung, um dos “pais” da psicologia analítica, para lidar com o imponderável, de nada adianta ao homem seu pensamento lógico e sistematizado que explica o mundo. Em situações em que o desconhecido, o incompreensível e o inexprimível estão envolvidos (no caso, o desaparecimento de familiares), a instância simbólica se compõe como a única solução. Apenas os rituais permitem ao homem, de alguma forma, participar do fenômeno e vivenciá-lo de fato.

A busca incansável dos familiares pelos corpos dos desaparecidos está ligada à instância simbólica. Racionalmente, há muito pouca diferença entre ter ou não o corpo, a prova concreta dessas perdas. Simbolicamente, no entanto, isso representa muito mais do que uma prova; o corpo sem vida é a passagem para o que Jung chamou de participação mística, que permite à pessoa enlutada transformar o momento de dor e melancolia em verbo, significá-lo, fazê-lo acontecer.

Por isso, a situação dos familiares de desaparecidos políticos, de nutrir uma esperança sobre a morte, é pior do que o luto, “uma tristeza inteira”. Aquilo que não pode ser definido e não pode ser falado, não se concretiza. Somente a simbolização poderia fazer essa ponte, o que, nesse caso, só poderia ocorrer com um enterro dos corpos ou restos mortais dos desaparecidos. Os familiares se certificariam de sua perda e concretizariam a morte, pondo fim à eterna angústia da incerteza.

A necessidade de rituais fúnebres está tão arraigada no imaginário da humanidade que já existia na mitologia grega. O barqueiro Caronte tinha a função de atravessar as almas para a outra margem do Aqueronte, o rio dos Mortos. Porém, só transportava as dos que tinham tido seus corpos devidamente sepultados.

Segundo essa lenda, as almas dos que não haviam sido sepultados não podiam atravessar o rio, e estavam condenadas a vagar pela margem do Aqueronte durante 100 anos.

À margem do rio dos mortos – PARTE 3

Na terceira parte da reportagem sobre desaparecidos da ditadura, Paula Sacchetta conta o caso emblemático dos irmãos Petit. Dos três que foram para a Guerrilha do Araguaia em 1970, até hoje apenas um foi encontrado.

A história dos irmãos Petit é um caso emblemático, dos três que foram para a Guerrilha do Araguaia em 1970, até hoje apenas um foi encontrado

Cena 5: sobre Penélope e Antígona – Laura Petit tem 63 anos. Viu seus irmãos, pela última vez, em 1970. Viveu e vive a melancolia até hoje. Espera até hoje. Assim como Antígona, quer enterrar seus irmãos, para que eles não sejam obrigados a vagar durante um século às margens do rio dos Mortos. Como Penélope, que aguardava seu Ulisses, Laura espera a abertura dos arquivos da ditadura, espera respostas, e a punição dos responsáveis.

Eram em quatro: Lúcio, o mais velho, Jaime, ela e Maria Lúcia, a mais nova.
O pai deles morreu antes de Maria Lúcia nascer. Era administrador de uma fazenda de café perto de Jaú, no interior de São Paulo, quando um de seus capatazes o assassinou. A mãe, de então 28 anos, ficou viúva cedo e com quatro filhos pequenos.

Permaneceram por um tempo onde viviam, na fazenda que pertencera aos parentes da escritora Hilda Hilst, numa cidade hoje chamada Itapuí. A família do pai das crianças ofereceu à mãe uma casa que havia sido do avô delas, em Amparo. E para lá se foram, os cinco. Lúcio e Jaime, os mais velhos, fizeram o primário na cidade e Laura começou a estudar por lá. Moraram ali durante quatro ou cinco anos. Era uma casa enorme, com um quintal muito grande também. Clóvis, o quinto irmão, nasceu do segundo casamento da mãe.

“As lembranças são boas. Crescemos juntos, todos tínhamos quase a mesma idade.
Lúcio sempre se destacava, porque era muito inteligente, e a professora lá de Amparo ficava admirada. Ele surpreendia”, conta Laura. De Amparo, mudaram-se de novo, dessa vez, para Bauru, onde o avô materno administrava uma fazenda.

Ali, Lúcio começou a fazer o ginásio e a mãe, sozinha e sem apoio da família do pai, começou a ter dificuldade para manter os quatro filhos estudando. Decidiu: “os meninos vão continuar estudando e as meninas vão parar”. Mais tarde, escreveu para um tio das crianças que morava em São Paulo, que aceitou receber Laura e custear seus estudos.

Que nem a Emília – “Nas férias, eu reencontrava meus irmãos. Eu sentia falta, porque éramos muito unidos. Nessa fase que minha mãe passou dificuldade para comprar material escolar para quatro filhos, o Lúcio a ajudava. Tinha um esquema de escolher café em casa. Era trabalho doméstico infantil”. Laura ri quando conta que a mãe punha todo mundo numa mesa grande para tirar graveto e escolher o café. E recorda: “Uma coisa que foi o traço mais forte de Lúcio era o de sentir e perceber as diferenças. Um dia, estávamos na casa do meu avô em Amparo com relativo conforto, depois, estávamos passando necessidade. Ele teve que trabalhar ainda criança, ajudar a mãe a criar os irmãos. Com certeza, sentiu isso”.

Em Bauru, a família Petit morava perto da estação de trem, por onde passavam a pé na volta da escola. Lá, havia um armazém de cargas coberto, sob o qual paravam ciganos e “um pessoal que rodava o mundo”. Um dia, Lúcio viu um homem negro e muito, muito pobre, que levou para casa. Lá chegando, deu a ele um prato de comida, mesmo diante das dificuldades da família. Depois, buscou uma caixa de ferramentas e pegou um alicate para tirar, do sapato do homem, um prego que estava machucando seu pé. “Eu era bem pequena na época, mas aquilo ficou muito marcado em mim. O Lúcio era assim, solidário e fraterno com o sofrimento alheio. Em termos de caráter, tinha essa coisa de partilhar, de ser solidário, e, por isso, dá para entender porque mais tarde lutou contra uma ditadura opressora e por um mundo melhor onde todos fossem iguais”.

Laura estudava em São Paulo, Lúcio em Minas Gerais e Jaime no Rio, cada um na casa de um tio ou parente que aceitara custear seus estudos. Maria Lúcia e Clóvis, os mais novos, ficaram com a mãe em Duartina, cidade para a qual haviam se mudado recentemente. Nas férias, os três primeiros se encontravam em São Paulo, na estação da Luz, e tomavam o trem até lá, onde se reuniam com os irmãos menores e a mãe durante o mês inteiro, até a volta das aulas.

“Nessa época, na escola, as professoras falavam que a Maria Lúcia era muito crítica. Ela lia e discutia muito. Meus irmãos, que vinham de fora, traziam as discussões para dentro de casa. Ela leu a coleção do Monteiro Lobato inteira e era ‘perguntadeira’ que nem a Emília”.

Pela última vez – Mais tarde, com Lúcio e Jaime formados em engenharia, Laura cursando ciências sociais e Maria Lúcia tendo acabado a escola, os quatro juntaram-se outra vez em São Paulo. Mas não por muito tempo. Lúcio e Jaime tornaram-se militantes do PCdoB (Partido Comunista do Brasil) em 1967. Maria Lúcia entrou para o partido ainda como estudante secundarista.

Em 1968, Jaime, que havia sido preso por alguns dias por conta do 30º Congresso da UNE e fichado pelo Dops, foi chamado para depor. “Já havia muita repressão. Ele ficou com medo de ser interrogado e preso, então, a partir daí, entrou na clandestinidade. Ele não veio para nossa casa, porque podia ser procurado”.

Mais tarde, Laura ficaria sabendo que ele se hospedara na casa de uma tia-avó, na zona Norte paulistana. As filhas dessa tia-avó contaram que haviam sido recomendadas a não comentar com ninguém que ele estava lá. “Ele só saía à noite, para reuniões. Foi aí que o partido o mandou para o interior, mas não podia nos dizer onde por questões de segurança”.

Quando Jaime ia a São Paulo para reuniões, visitava a irmã. Não podiam trocar cartas, mas, mais tarde, Laura soube que ele morou em Goiás. Os três Petit foram para o Araguaia, para a região onde seria instalada a guerrilha, em princípios de 1971. Laura os viu pela última vez, em datas distintas, em fins de 1970.

Maria Lúcia ainda não estava clandestina quando foi para o Araguaia. Trabalhava com Laura em uma escola municipal. “Prestamos os primeiros concursos da Prefeitura para o cargo de professora. Ela tinha acabado de sair da escola e passou. Foi efetivada e escolhemos o mesmo lugar para trabalhar. Ela queria ainda estudar medicina, tinha muitos planos, mas, depois, a vida a levou para outro lado. As coisas mudaram”, conta.

Cena 6: a ditadura que não era branda – Maria Lúcia deixou São Paulo no começo de 1970, e Lúcio, no final do mesmo ano. Ele tampouco estava clandestino: trabalhou como engenheiro até partir. No período de preparação da guerrilha, Maria Lúcia, frequentemente doente de amidalite, fez uma operação e se preparou como pôde. “Eu sabia que ela ia para algum lugar, mas não sabia para onde”, conta Laura.

Sua irmã se despediu no começo de 1970, mas voltou em dezembro, para as festas de fim de ano. “Ela ficou alguns dias na minha casa e, depois, visitou nossa mãe em Bauru. Veio para reuniões do partido. Na noite do reveillón, as irmãs se juntaram “ao pessoal da USP” e foram para o samba no Camisa Verde e Branco, na Barra Funda.

“Nessa época, eu estava grávida, meu filho nasceria em fevereiro. Na hora de se despedir, Maria Lúcia disse: ‘ainda bem que eu não vou conhecer meu sobrinho, seria uma pessoa a mais para sentir saudades lá’”. E se foi mais uma vez. E, mais uma vez, Laura não sabia exatamente para onde. Só sabia que era um lugar quente e com muitos insetos: “quando ela veio, estava muito morena de sol e tinha picadas de pernilongo pelo corpo inteiro”.

A partir de então, Laura não tinha mais contato direto com os irmãos. “Um mensageiro trazia as cartas, eu respondia, e ele as levava de volta. Eu não sabia onde estavam, não tinha nenhuma dica. Esse mensageiro era da direção do partido. Eu o conhecia como Antônio”.

O Exército chegou ao Araguaia em abril de 1972. “Ele nos trouxe a notícia. Não era o momento exato, mas a guerrilha havia começado”. Ainda estava em fase de preparação, mas fora descoberta. Antônio explicou que era difícil circular pela região. Laura ficou sem notícias dos irmãos, mas, agora, sabia onde eles estavam.

“Em 73, vi em um jornal pendurado em uma banca com uma foto imensa estampada na capa: Antônio estava morto. Eram aquelas versões inventadas: tentativa de fuga, morto em confronto com a polícia ou outras alegações do gênero. Já sabíamos que não teríamos mais sequer as notícias dele. A partir daí, ficamos sabendo que Antônio era Carlos Nicolau Danielli, dirigente do PCdoB”. Ele havia sido morto sob tortura, no DOI-Codi.

Sofrer em silêncio – “Pegamos todos os documentos do partido, fotos dos meus irmãos, o jornal A Classe Operária e meu marido levou numa ponte do Tietê e jogou tudo rio abaixo. Como o Antônio vinha em casa, a qualquer hora poderiam aparecer. Foram livros do Marx, do Lênin e tudo que era considerado ‘subversivo’”.

Laura ficava preocupada com a falta de notícias. “Em fins de 1968, depois de decretado o Ato Institucional número 5, o AI-5, a ditadura nunca foi ‘ditabranda’. A situação estava feia. Pode ter sido branda para quem ficou assistindo televisão, que veiculava as propagandas do governo do tipo ‘este país vai pra frente’ ou ‘Brasil, ame-o ou deixe-o’. Para quem sentiu na pele a repressão, sabe que de branda a ditadura não teve nada”.

Em 1973, Laura foi visitar a mãe em Bauru. Quando voltou, seu marido disse que tinha uma notícia muito ruim. Contou que havia encontrado Regilena de Aquino. Ela, que também havia participado da guerrilha, mas que estava de volta, pois havia se entregado ao Exército, fora casada com Jaime, seu irmão.

Regilena havia contado com detalhes que Maria Lúcia estava morta. Ela fora à casa de um camponês do Araguaia, seu “compadre”, João Coioió, que lhe havia comprado mantimentos. Maria Lúcia se tornaria madrinha de seu filho. Combinou de ir à casa logo cedo, com mais dois companheiros, Miguel Pereira dos Santos, conhecido como Cazuza, e Rosalindo de Souza, vulgo Mundico, que a ajudariam a carregar os mantimentos. Quando estava chegando, recebeu um tiro na altura da bacia e outro na cabeça. Os militares estavam na casa e a executaram assim que ela se aproximou. Seus companheiros conseguiram escapar.

Laura conta que, no momento em que soube da morte da irmã, teve que ficar calada. Sofria em silêncio e chorava às escondidas. Não podia compartilhar seu luto nem contar da morte da irmã aos amigos mais próximos.

Sacchetta: À margem do rio dos Mortos – PARTE 1

Hoje, no Brasil, ainda são 144 os desaparecidos políticos da ditadura civil-militar. A reportagem que é publicada aqui é de autoria de Paula Sacchetta, estudante do quarto ano de Jornalismo da USP. Ela será editada em quatro partes.

Por: Paula Sacchetta
12 de agosto de 2010 às 11:42h

Foto: Arquivo Público do Estado de São Paulo.

Na foto ao lado, protestos pelos desaparecidos da Ditadura durante seção da Lei de Anistia na Câmara dos Deputados

“Queres tu, realmente, sepultá-lo, embora isso tenha sido vedado a toda a cidade?”

Fala de Ismênia na tragédia Antígona

Corpos à espera do sepultamento. Familiares à espera de concretizar o luto, de acabar com a incerteza. Almas à espera da travessia do Aqueronte.

Cena 1: o começo ou sepultamento inusitado

Segunda-feira, 18 de maio de 1992. Em Jales, a 600 quilômetros de São Paulo, um caixão fechado é velado na Câmara Municipal. Foi decretado feriado, a cidade inteira está parada. A Câmara está lotada. Presentes crianças e adolescentes, gente de todas as idades. É um dia de sol muito quente, daqueles que nem ferro de marcar. Após o velório, um cortejo segue a pé até o cemitério.

Depois de anos de busca do filho desaparecido, Ruy Thales consegue enterrá-lo. O caixão é finalmente depositado no jazigo da família Berbert. Dentro dele, porém, não havia um corpo. Nem restos mortais. Apenas um terno completo e os sapatos de Ruy Carlos Vieira Berbert, desaparecido desde 1972. Objetos que haviam permanecido até então intocados em seu quarto, para “caso ele voltasse”.

Antes do início das cerimônias, Ruy Thales, o pai, chamou Amélia Teles em casa para tomar um café. Ela estava em Jales representando a Comissão de Familiares de Mortos e Desaparecidos Políticos. “Ele havia me chamado para o enterro, mas eu sabia que os restos mortais não haviam sido encontrados. Aceitei o convite e não perguntei nada. Ele também não me disse nada”.

Depois do café, o conteúdo do caixão foi revelado. Naquele dia, Amélia foi cúmplice de Ruy Thales. Ninguém, além dos dois, sabia que o ataúde estava praticamente vazio. O pai já estava bastante idoso, e, prevendo que morreria logo, quis enterrar o filho. Mesmo sem ter um corpo. No fim do dia, depois do ato na Câmara e do enterro, deu um jantar para 80 pessoas. “Era uma mesa enorme, parecia um banquete”, conta Amélia. O pai de Berbert morreu pouco tempo depois. Mas conseguiu enterrar seu filho.

Cena 2: Ruy Carlos Vieira Berbert, presente!

O ritual foi a forma encontrada pela família Berbert para acabar com a espera. A maneira de encerrar o luto que já durava 20 anos. Estavam se libertando de um fantasma que, até hoje, assombra a vida de famílias inteiras: filhos, pais, mães e irmãos. Hoje, no Brasil, ainda são 144 os desaparecidos políticos.

“Não pode haver aceitação da ideia de que ainda existem mais de 140 brasileiros que muitos vivos sabem onde estão seus corpos ou como seus corpos deixaram de existir”, afirma Paulo Vannuchi, à frente da Secretaria Especial de Direitos Humanos desde o final de 2005.

O caso de Ruy Carlos Vieira Berbert é emblemático. Nascido em Regente Feijó, no interior paulista, em 1947, veio para São Paulo tentar o vestibular da USP. Passou em letras, começou o curso e se tornou militante no movimento estudantil. Mais tarde, passou à luta armada. Em 1969, viajou, pela ALN – Ação Libertadora Nacional, organização de maior expressão no cenário da guerrilha urbana, nascida como dissidência do PCB (Partido Comunista Brasileiro) e que teve Carlos Marighella e Joaquim Câmara Ferreira como dirigentes –, para Cuba, de onde retornou como militante do Molipo – Movimento de Libertação Popular, surgido a partir de um racha da própria ALN.

A maioria dos que voltavam do treinamento na ilha socialista já chegava ao Brasil “queimada” e procuradíssima pela repressão. Quando os serviços de informação da ditadura souberam que os integrantes do Molipo estavam se espalhando de forma clandestina para dentro do país, o governo baixou uma ordem exigindo a prisão de todo e qualquer estranho recém-chegado às cidades do interior.

O turista relâmpago

Na virada de 1971 para 1972, Berbert instalou-se em Natividade (na época, em Goiás, hoje, no Tocantins), em uma pequena pensão. No dia seguinte, foi preso enquanto conversava tranquilamente na calçada com a filha do dono do estabelecimento.

A delegacia da cidade era bem antiga. Suas celas possuíam amplas janelas gradeadas que davam para a praça principal. Da janela, o preso conversava com as pessoas que por ali passavam. Em algumas horas, o militante tornou-se celebridade, quase uma atração turística. Ficou conhecido.

Dois ou três dias após sua prisão, baixou em Natividade “o pessoal de São Paulo”, como eram chamados os agentes do DOI-Codi. Nesse mesmo dia, Berbert apareceu enforcado em sua cela. A versão oficial: suicídio.

No dia seguinte, um grande proprietário de terras da região, não muito querido pela população local, também morreu. Os dois corpos partiram em cortejo rumo ao cemitério, seguidos por boa parte dos habitantes daquela cidade. Os agentes da repressão acreditavam que era por conta da morte do latifundiário, mas as pessoas estavam seguindo Berbert, o turista relâmpago, que, embora tivesse ficado tão pouco tempo na cidade, angariou simpatia e admiração, e que, do mesmo jeito que chegou, foi-se embora num piscar de olhos. Enterraram o latifundiário na ala “dos ricos” do cemitério, e o militante, numa vala comum, junto aos indigentes.

A família Berbert passou a ter informações sobre o filho somente através de notícias de jornal. Em 1979, um general ligado ao aparelho repressivo admitiu sua morte em entrevista concedida à Folha de S. Paulo. Na ocasião, dona Ottília, mãe de Ruy Carlos, disse ao grupo Tortura Nunca Mais que gostaria de mostrar a luta constante pela qual passaram, na busca incerta da solução de um passado certo: “Apesar dos fatos comprovarem a quase certeza de sua morte, nós vivemos mais de uma década com a esperança e o sonho de vê-lo novamente”.

Corpo que não era corpo

Apenas em 1991 começaram a obter dados mais concretos. Um atestado de óbito com o nome de João Silvino Lopes foi entregue à Comissão 261/90 da Prefeitura de São Paulo, criada no mandato da prefeita Luiza Erundina, para acompanhar a identificação das 1.049 ossadas encontradas na vala clandestina do cemitério Dom Bosco, no bairro de Perus. Segundo a versão oficial, Lopes havia se suicidado em 2 de janeiro de 1972, em Natividade. Embora pudesse ser um militante político, seu nome não constava na lista de desaparecidos.

Só um ano mais tarde, em 1992, quando os familiares dos mortos e desaparecidos tiveram acesso aos arquivos do Dops, foi encontrada uma relação elaborada a pedido de Romeu Tuma, diretor da unidade paulista do órgão entre 1977 e 1982. Nela, estava o nome de Ruy Carlos Vieira Berbert com as seguintes observações: preso em Natividade, suicidou-se na Delegacia de Polícia, em 2 de janeiro de 1972. Concluiu-se que João Silvino Lopes era o nome com que fora enterrado Ruy Carlos Vieira Berbert.

Tendo-se como base esse mesmo documento, foi possível saber que seu corpo estava no cemitério de Natividade, mas não em qual local exatamente. Para exumá-lo e fazer a posterior identificação, seria preciso escavar o cemitério inteiro. Membros da Comissão 261/90 explicaram a situação à família Berbert, que, resignada, se contentou com um atestado de óbito, concordando em não fazer a exumação praticamente impossível. O corpo permaneceu no local, mas um enterro simbólico foi realizado na cidade onde seus pais moravam.

Naquele dia, quem passou pela Câmara Municipal de Jales prestou homenagens frente ao caixão vazio de corpo, mas repleto de símbolos. Velaram um corpo que não era corpo, que não sabiam que não era corpo, mas que reverenciavam e o fariam ainda que o soubessem. No cemitério, colocaram a bandeira a meio-pau e cantaram o hino nacional. Tudo isso para o homem que não estava lá.